martes, 17 de noviembre de 2009

LA NUEVA LEY Y LOS MEDIOS ROSARINOS

La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual promete, al menos en la teoría, un reacomodamiento significativo en el mercado de las comunicaciones y de la prensa en la ciudad de Rosario. Sin embargo, la práctica nos demuestra que la realidad es otra. Desde el punto de vista jurídico la ley es muy buena, sin embrago lo que preocupa es como va a ser aplicada y el modo de proceder con respecto a las cuestiones que no están contempladas en tal decreto Ley. A continuación revisaremos las cuestiones principales que tengan que ver con los cambios significativos o no que producirá la nueva ley en los medios de nuestra ciudad.

El primer punto tiene que ver con la reafirmación del decreto 527, cuya consecuencia inmediata será que al menos hasta el 2015 no haya modificaciones con respecto a las licencias y sus actuales dueños, con lo cual no se vislumbran cambios significativos a corto plazo. En todo caso si se producen cambios sustanciales serán negativos ya que puede que las grandes empresas aprovechen la nueva Ley tomándola como excusa para reducir costos o ajustar personal. Incluso en el caso de los medios gráficos, los cuales no están contemplados en la Ley, no han de sufrir variaciones; por ejemplo el diario La Capital, perteneciente al multimedios más importante de Rosario.

El segundo punto tiene que ver con las cuestiones que la Ley no contempla; por ejemplo la Publicidad ¿Qué ocurre con la Publicidad? Aunque no debería ser así la lógica de mercado imperante obliga a que la calidad de las producciones dependa de la publicidad que se pueda conseguir. El apoyo publicitario a nivel local es esencial para que las cosas no sigan como hasta el momento. La apuesta a la producción local por parte de los medios grandes en nuestra ciudad no es significativa como para aportar un producto novedoso e innovador. La realidad muestra que en Rosario la calidad va a depender de los criterios de selección propios de cada medio sumado a sus posibilidades económicas. El hecho de que los canales deban hacer programas con sus propios equipos los obliga a ver más de cerca estas cuestiones. Se deberán poner al aire productos de buena calidad no solo porque las mediciones de rating continúan funcionando sino también para que la programación sea competitiva. Producir TV es la mayor dificultad que tienen hoy en día los medios de Rosario. Las novelas y los telefilmes son experiencias aisladas, lo cual no es casualidad, más aun si tenemos en cuenta la fuerte desinversión que se produjo en los medios locales y que hace más de veinte años que en estos espacios no se hace nada en serio. Remontándonos atrás en el tiempo, la década del 70 se caracterizó por el predominio de novelas, ciclos y telefilmes. Claro que este era un esquema que no estaba centralizado en Buenos Aires. Estamos hablando de una época en la cual grandes anunciantes locales tales como “Lácteos Cotar”, “La Favorita invertían en medios de nuestra ciudad mientras que las agencias de publicidad manejaban grandes clientes como “Pepsi”; hoy por hoy sabemos que un canal solo no puede hacer nada de lo que se hace en BS. AS., ya que para financiar un programa el ingreso legitimo proviene de la publicidad. A todo esto podría sumársele el desinterés de las empresas rosarinas por invertir en Rosario. Por ejemplo una marca local como Paladini publicita con Tinelli por el hecho de que le conviene más mostrar sus productos (apenas alcanza con exhibir una bandeja de fiambres) en el programa Show match que cualquier otro tipo de publicidad en medios locales. Todo esto tiene que ver también con que Buenos Aires ha centralizado las producciones mediante acuerdos extorsivos con los canales del interior y si los medios locales quieren hacer algo en TV o Radio se vuelve difícil ya que se debe empezar de cero con lo cual las intenciones no alcanzan. Este esquema que ha empobrecido el diseño mediático de nuestra ciudad fue posibilitado por un negocio compartido que beneficio incluso a los dueños de los canales del interior y que puede verse a simple vista: basta con ver como Canal 3 reproduce gran parte del Prime Time de Canal 13, al igual que Canal 5 lo hace con Canal 11, mientras que los programas rosarinos tienen lugar en horarios insólitos después de las 23:00 horas. La otra cuestión esencial que la Ley no contempla es como hará para mantenerse una Organización (del tipo que sea) que quiera poner una radio o un canal de TV, cosa que tranquilamente puede hacer. ¿De dónde obtendrá los fondos? Pensemos que además la publicidad oficial tampoco esta democratizada. Se trata de cuestiones que deberán revisarse pero que en fin no parecen modificar el status quo.

El tercer punto nos introduce de lleno en los medios de nuestra ciudad. Pareciera ser que Canal 3 y Canal 5 tampoco anuncian novedades. Va a ser muy difícil entrar a trabajar a los grandes medios como hasta el momento ha sido. Lo cierto es que la nueva Ley obliga a los canales a sacrificar parte de sus ganancias (que han sido muchísimas) e invertir con el objetivo de ampliar sus estructuras de producción respondiendo de este modo a lo que la Ley establece, un 70% de contenidos locales. Los canales no están preparados para producir cuatro o cinco programas al día; no cuentan con cámaras, estudios adecuados, directores etc. La falta de infraestructura imposibilita sostener una programación competitiva. Además los canales no deben olvidarse los requerimientos estéticos y de contenido (móviles en vivo, escenografía) que el publico exige. Su situación actual se debe a la desinversión que antes mencionábamos. Frente a la facilidad de poder bajar programación de Buenos Aires y obtener ganancias rentables no hubo necesidad de arriesgar durante mucho tiempo y ahora se está pagando caro. Lo curioso es que esta desinversión poco tuvo que ver con la Ley, sino más bien se debió a costos que los medios decidieron ahorrarse amparados por la falta de control y regulación estatal. Las FM rosarinas se ven obligadas a cambiar ya que según establece la Ley sus actuales propietarios deberán desprenderse de algunas de ellas. Sin embargo no da la sensación de que esto signifique mayor apertura laboral ni mucho menos. Si bien se establecerán programas con contenido informativo abriéndose la posibilidad para mayor número de trabajadores de prensa es muy probable que las posibles incorporaciones sean en negro ya que dicha Ley no especifica la relación laboral de los trabajadores con lo cual se pone en peligro la estabilidad laboral del personal incorporado. El multimedios La Capital que posee dos AM (LT3 Y LT8) y Radio Victoria deberá desprenderse de dos de estas radios al igual que el grupo perteneciente a Canal 3 que deberá desprenderse de dos de sus tres FM (aunque muchas de estas radios no figuran en los papeles, lo que vuelve menos transparentes su posible licitación). Los potenciales compradores de dichos medios deberán ser personas o grupos que cumplan con los requisitos que dice la Ley. En conclusión los cambios que hagan los medios de Rosario para adaptarse a la nueva Ley serán imperceptibles y se corre el riesgo de que gran parte de ellos ni siquiera modifiquen su esquema.

El cuarto punto es quizás el más alentador ya que de hacerse las cosas como corresponde puede que aunque no se produzca un reacomodamiento significativo, la Ley podrá controlar más de cerca el “modus operandi” de los grandes medios de nuestra ciudad. Esto se debe fundamentalmente a que el espacio quedara dividido en tres tercios y ningún medio va a llegar a más del 35% de la población. Dicho requisito permitirá escuchar las voces de los que hasta este momento no han tenido gran protagonismo. Pensemos lo importante que seria que desde la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se tomara la decisión política como para que su Radio se convierta en una programación alternativa capaz de competir seriamente con el resto de las radios de la ciudad y del país. Como este caso podemos nombrar otros tantos más, sin embargo, volvemos a toparnos con las mismas incógnitas: ¿De donde obtendrán los fondos para solventar los costos?, ¿Quién le pondrá el límite al empresario privado? Cuestiones que la Ley no contempla y que de algún modo deberán solucionarse si es que se quiere producir una verdadera renovación del esquema existente.

Un balance provisorio nos demuestra que al menos en los medios de nuestra ciudad se mantendrá el esquema existente, con lo cual no vamos a notar que estos pierdan poder o que la nueva Ley signifique apertura laboral o garantice libertad de prensa e información. A Dios gracias este balance solo es “provisorio”. Es innegable que la Ley es necesaria, aunque también es necesario corregirla y profundizarla. La que viene es una etapa en la que todos debemos ser participes si queremos una Democracia que garantice una verdadera libertad de expresión, de información y medios plurales.

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